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esta página es porque usted está interesado en saber más acerca
de lo que es un Centro de Desintoxicación.
¿Qué se
hace en un Centro de Desintoxicación?
Intervenciones preventivas en los Centros de Desintoxicación.
Conductas a controlar por parte de un Centro de
desintoxicación.
Objetivos terapéuticos de un Centro de Desintoxicación.
¿Sirve, realmente, acudir a un Centro de Desintoxicación?
¿Qué drogas pueden tratarse en un Centro de Desintoxicación?
¿Qué puede hacer la familia frente a un problema de drogas?
Efectos no deseados de las drogas que deben ser tratados
profesionalmente en un Centro de Desintoxicación.
Personalidad del adicto a drogas.
¿Qué se puede hacer para evitar las recaídas y el “craving” en
un Centro de desintoxicación?
He oído hablar que en los Centros de desintoxicación se trata la
“Patología Dual”. ¿Qué es eso?
¿El adicto se cura
para siempre?
¿Qué se
hace en un Centro de Desintoxicación?
Un
primer paso en algunos adictos requiere internación en Centro
de Desintoxicación debido al elevado y persistente consumo.
Por ejemplo, en el caso de la cocaína, heroína o
alcohol: el
proceso de abandonar la droga en un
Centro de Desintoxicación
permite al paciente a partir de la intervención farmacológica
recuperar áreas cerebrales que pudieron alterarse por el
consumo de drogas.
Dicho abandono de drogas en un centro de desintoxicación no
tiene que ser mediante el internamiento hospitalario. En muchos
casos, especialmente si existe buen apoyo familiar, se puede
realizar de manera ambulatoria eliminando el síndrome de
abstinencia así como recuperar los procesos de cognición.
Tanto cuando se
trata del consumo de sustancias como si hablamos de actuaciones,
la salud, la autoestima, el medio afectivo y el desempeño
laboral resultan seriamente comprometidos por lo que resulta
fundamental acudir a un CENTRO DE
DESINTOXICACIÓN
autorizado. Si algo caracteriza a la conducta adictiva, por
encima de cualquier otra consideración es la pérdida de control.
Si nos
interesamos concretamente por el consumo abusivo de sustancias
psicoactivas como la cocaína,
alcohol o heroína,
descubriremos que en la mayor parte de las definiciones, la
adicción queda definida por:
fuerte deseo de consumir o sensación de ser empujado a ello
-especialmente cuando no se tiene la oportunidad de hacerlo,
capacidad deteriorada para controlar la conducta ("cada vez me
cuesta más"), malestar físico y deterioro del estado de ánimo
cuando esta no se puede llevar a cabo y persistencia en ella a
pesar de las consecuencias ("…entonces perdí el trabajo pero
seguí bebiendo como antes").
Conductas a controlar por parte de un Centro de desintoxicación.
Precisamente una de las finalidades de los
Centros de Desintoxicación es la de limitar la necesidad de
cantidades marcadamente crecientes de la sustancia adictiva
(“empecé con una raya los sábados”) al tiempo que el efecto de
las mismas disminuye (“pero tuve que pasar a tres porque ya no
me provocaba los mismos efectos”). El intento penoso e
infructuoso de abandono (“lo he intentado varias veces sin
éxito”), el aumento del tiempo dedicado a la consecución de la
sustancia (“me pasé toda la noche solo, buscando al pastillero”)
y el consumo compulsivo de la misma en detrimento de otras
actividades emocionales, sociales o recreativas (“lo que quiero
es fumar aunque tenga que dejarlos en el cine”), terminan de
perfilar el cuadro adictivo. Aquellos límites personales que
nunca creyeron poder atravesarse, se vulneran ("y terminé robando
la cartera a mi compañero de trabajo para poder pagármelo"). Y
sin poder parar. Ni a pesar conocer de los síntomas físicos ni a
pesar de síntomas los psíquicos.
-"La crisis de ansiedad aguda por ingesta de
cannabis es quizá uno de los efectos indeseables más común. Los
signos y síntomas generalmente son exageraciones de los efectos
descritos para esta, droga; la ansiedad se dirige a veces hacia
el sentimiento de «volverse loco».
-“La
experimentación de trastornos de pánico tras la ingesta de
"éxtasis", así como tiempo después del consumo, es una de las
complicaciones psiquiátricas descritas con más frecuencia”.
-La cocaína puede provocar serias
dependencias psicológicas, con depresión, ansiedad y paranoia.
Provoca inapetencia, trastornos del sueño y puede potenciar
enfermedades nerviosas, hiperexcitabilidad...
La costumbre,
la renuncia al alivio inmediato proporcionado por la droga, la
tarea de reparación vital y personal que aparece por delante o
el miedo al fracaso, dificultan el reconocimiento del problema,
posponen el abandono y explican buena parte de las recaídas. Por
otra parte, el deseo o la necesidad de liberarse al cabo de
muchos años de consumo de drogas
encara a
la persona con un grave problema de identidad, que cuesta
expresar y al que difícilmente podrá enfrentarse solo: ¿Quién y
cómo ser a partir de ahora? Para esto sirve también una
terapia.
Tengamos presente que el éxito, el abandono de la
droga: cocaína, heroína o alcohol,
supone renunciar al “comodín” del que uno empezó a servirse
tiempo atrás para hacer frente a situaciones que a menudo le
desbordaban.
Ante este
panorama, el tratamiento psicológico de las adicciones en un
Centro de Desintoxicación
constituye una de las herramientas útiles con las que podemos
contar a la hora de enfrentarnos con la realidad en tres etapas:
1-
Abandonando el
estado de negación, reconocemos ante nosotros mismos las
consecuencias del consumo de drogas.
2-
Admitimos lo
mucho que nos pesan y…
3-
Decidimos poner
fin al consumo esclavizante de la droga.
La
desintoxicación, la
deshabituación psicológica y el entrenamiento en prevención de
recaídas, seguirán al reconocimiento del problema. Las distintas
fases de intervención conductual realizadas en un Centro
de Desintoxicación
cuentan con tiempos concretos, objetivos claros,
procedimientos técnicos pautados para la motivación al cambio y
la prevención de recaídas. Sin embargo, la reconstrucción de los
cimientos personales sobre los que todo esto pueda sostenerse;
el descubrimiento de la responsabilidad felizmente asumida, del
proyecto personal y de la independencia moral, se llevarán a
cabo desde abordajes terapéuticos diversos de duración variable.
Estadísticas
recientes indican que en el abandono de las
drogas
como la cocaína, heroína o alcohol,
los toxicómanos que acuden a un programa de tratamiento mejoran
su pronóstico frente a los que no acuden a ninguno y que
aquellos que acuden a un Centro de
Desintoxicación
con una oferta múltiple de recursos mejoran su pronóstico frente
a los que acuden a un programa de tratamiento con una única
oferta terapéutica.
La descripción
de la adicción y la presentación esquemática de los tratamientos
no ha variado muchos en los últimos años. Sin embargo, los
hábitos de consumo, el uso que se hace de las viejas y nuevas
sustancias y la reducción de la percepción de riesgo asociada al
consumo de drogas como la cocaína,
heroína y alcohol
por parte de los jóvenes, no es algo que podamos ignorar. En
general, los tratamientos cambian adecuándose a las situaciones
de cada individuo buscando ser incisivos, cortos en el tiempo y
muy en relación con el contexto en que se produce el consumo de
la sustancia. Ante estos temas, nos encontramos ante un nuevo
ciclo. La droga parece
y aparece como parte del ocio, del éxito, de una filosofía fugaz
y nihilista de la existencia.
Las modernas
campañas antidroga señalan y muestran al público las
consecuencias psiquiátricas del consumo de determinadas drogas,
campañas basadas en la experiencia directa con el problema como
las que se comparten durante las jornadas y encuentros
profesionales. De hecho, debido a la experiencia profesional en
nuestro Centro de Desintoxicación podemos considerar al consumo
de cannabis como uno de los pocos factores de riesgo conocidos
de la esquizofrenia. Sin embargo, no a todos los jóvenes parece
asustarles esta posibilidad. Ni siquiera se detienen ante el
primer escarmiento.
¿Qué drogas pueden tratarse en un Centro de Desintoxicación?
Si
entre principios de los años 80 y finales de los 90, la
sustancia más demandada era la heroína y la imagen de su
consumidor habitual era la de un enfermo marginal y arruinado,
las formas de consumo de drogas de los nuevos tiempos nos
ofrecen un panorama desconcertante y un futuro incierto.
Drogas asociadas a la diversión como la cocaína y el
alcohol, drogas asociadas al ocio como el
éxtasis, drogas asociadas al rendimiento académico
como las anfetaminas, sexual, laboral e incluso deportivo. Los
padres se preguntan preocupados si deberían tomar cartas en el
asunto. Los adolescentes aseguran que “hoy todo el mundo lo
hace”… y que la droga “está por todas partes”. -Un estudio
realizado por la FAD revela que el 43% de los padres considera
inevitable que sus hijos entren en contacto con las drogas. Bajo
la presión de su grupo de edad y sin las herramientas de
afrontamientos adecuadas, ante las crisis propias de la edad y
sin la suficiente autonomía, el que prueben será cuestión de
tiempo.
En nuestro Centro
de Desintoxicación
hemos advertido que la percepción de que los compañeros de los
jóvenes toman más drogas
de lo que realmente prueban, indujo a admitir
consumo de sustancias
que ni existen a un muestreo de adolescentes. Luego podemos
hablar del deseo juvenil de hacer lo que creen que todos hacen,
de no quedarse atrás en este terreno.
¿Cómo puede ayudar un Centro de Desintoxicación a una familia frente a un problema de drogas?
Hoy día, la emancipación se
retrasa. El periodo de permanencia en el domicilio de origen
aumenta, por lo que las consecuencias del
consumo de drogas como
la
cocaína y el
alcohol, acaban
afectando directamente a las familias. En España, la mayor parte
de los consumidores de droga que son atendidos de urgencia en un
Centro de Desintoxicación,
vive con y de sus padres por lo que, un consumo que a menudo se
esgrime como derecho individual, termina siendo costeado y
soportado por los demás. La familia, principal afectada, es una
parte de este contexto en el que se vive la toxicomanía y se
convierte en recurso necesario para conseguir un buen desarrollo
de los tratamientos.
Los
tratamientos y las campañas de prevención que basaban su
efectividad en la búsqueda de modos de vida alternativos se
encuentran con que no hay alternativas con las que distanciar a
los jóvenes de los proveedores, de ese ambiente concreto y
señalado que antes cercaba al grupo de consumo. No basta con
apartar. No basta con informar.
Más aún, tres décadas después de que la UNESCO
reconociera que los medios de comunicación representan un
poderoso instrumento para fomentar actitudes y transmitir
conocimientos en materia de drogas los medios de comunicación se
enfrentan al mismo peligro que ya advertía el organismo de la
ONU en el año 1972 al decir que “una información transmitida
inadecuadamente puede llegar a propagar el uso de las drogas”.
Hay que formar a nuestros hijos ya desde
pequeños, entre otras cosas “predicando con el ejemplo”.
Nuevamente, saber del tema no es bastante. Actualmente se
consume a pesar de conocer bien los riesgos que entraña el
consumo de drogas y a pesar de poder identificarlas. Algunos
estudios revelan que la mayoría de jóvenes se refieren a muchas
de las sustancias que consumen como adictivas. Concretamente,
afirman que son drogas el alcohol (65%), el
tabaco (84%) y el cannabis (90,9%).
En los Centros de Desintoxicación
debemos considerar que tanto la formación correctiva como la
preventiva, deben tener en cuenta las circunstancias temporales
y ambientales del paciente pero también sus peculiaridades
constantes. La tendencia a estresarse, niveles medios altos de
ansiedad y búsqueda de sensaciones nuevas, suelen estar
presentes. Búsqueda, a través de cualquier droga,
de la curiosidad o de las que puedan resultar más placenteras, a
pesar de ciertos efectos contrarios.
En algunos
casos, dependiendo de la droga y de la persona (ruptura del ego,
imposibilidad de concentración, despersonalización y ausencia de
la realidad, risas inmotivadas típicas de la esquizofrenia,
intenso autismo e incomunicación verbal, deformaciones de los
objetos, estados de paranoia, alucinosis, ansiedad extrema,
psicosis, exacerbar estados depresivos preexistentes que lleven
a un comportamiento irracional autolesivo o suicida,
agresividad, irritabilidad, actuaciones compulsivas y
estereotipadas, hiperactividad, amnesia, confusión,
alucinaciones, delirio, euforia , confusión…)
La alteración del
funcionamiento cerebral, modifica el estado de animo que el
adicto requiere para evadir su realidad. Por ejemplo, los efectos agudos de
la cocaína sobre el humor, conlleva a un estado de
euforia, con sentimientos de aumento de energía, en muchos casos
mayor deseo sexual transitorio e implicación en relaciones compulsivas con
otras personas.
Otros síntomas
negativos suelen ser: inquietud, ansiedad, hipervigilancia,
pensamientos paranoides: "noto que me vigilan, que me siguen,
que mi pareja me es infiel, etc."
En la medida que
aumenta el consumo, la tolerancia a los efectos negativos es
menos lo que hace que el adicto aumente su compulsivo consumo de
cocaína.
Los
posteriores efectos de rebote no le permiten al consumidor volver a su estado
de ánimo previo al consumo y va intensificándose un estado de
disforia más profundo asociado a un estado depresivo.
Paradójicamente, escapar de esta situación implica aumentar el
consumo de cocaína e iniciar la búsqueda de un nuevo estado de
euforia que irremediablemente concluirá en un cuadro de
incapacidad y depresión.
El
intenso estado de euforia producido por la cocaína, a medida que
comienza el descenso en los niveles de sangre, también comienza a
desaparecer el estado placentero y se instala una sensación desagradable de igual intensidad (“crash”).Los sedantes,
tranquilizantes, el alcohol e incluso otras drogas psicoactivas,
aparecen como una alternativa a los efectos desagradables cuando
ya no disponen de esta.
Personalidad del adicto a drogas.
Si bien no han conseguido aislarse los rasgos que
permitan hablar en conjunto de una “personalidad adictiva”, sí
encontramos algunas características implicados en la adquisición
de hábito, el mantenimiento y las recaídas. Estas “formas
de ser” no suelen ser causa de consulta por sí mismas y son
aceptadas como rasgos de carácter hasta que alcanzan la forma de
problema a través de una adicción y de sus consecuencias.
En los Centros de Desintoxicación la intervención
preventiva en el adolescente cobra mayor importancia. En este
sentido, padres y educadores deberían prestar atención a
determinados “puntos débiles” y pensar en su desviación como un
factor de riesgo (pérdidas de concentración, incapacidad para
inferir y entender las consecuencias de los actos, capacidad
para ignorar emocionalmente los muchos riesgos asociados al
consumo de drogas, timidez, baja autoestima, impulsividad,
derrotismo, frustración, tendencia a situar las causas de los
problemas dentro de sí mismos o a explicarla por razones
externas). La “resiliencia” –o capacidad para recuperarse, para
mantener una conducta adaptativa después de sufrir un estrés
intenso, violencia, una catástrofe o experiencias traumáticas,
se encuentra en estudios recientes como un concepto de utilidad
a la hora de explicar el consumo de una droga tan presente y
accesible como la cocaína sin que aparezcan diferencias
significativas en función del sexo de la población estudiada.
Estos rasgos,
los mismos que entran a formar parte de cualquier terapia de un
Centro de Desintoxicación
tanto en las fases de
deshabituación psicológica
y de seguimiento (aumento de la relajación, tratamiento para el
aumento de las habilidades sociales, desarrollo de la
asertividad, afrontamiento del estrés, etc.), pueden y deben ser
objeto de atención preventiva durante el desarrollo.
¿Qué se puede hacer para evitar las recaídas y el “craving” en
un Centro de desintoxicación?
Se define como
“craving” el deseo intenso de consumo de una sustancia. Este
deseo se erige como responsable del consumo compulsivo del uso
de la droga, de la DIFICULTAD de mantener la abstinencia y del
alto nivel de recaídas.
Los síntomas de
deseo intenso y necesidad de consumo materializan el potencial
adictivo de la cocaína. Las altas concentraciones de cocaína en
exposiciones reiteradas en las células cerebrales generan
distorsiones del pensamiento, de la percepción, del razonamiento
y de las emociones lo que conlleva a perpetuar el uso
compulsivo de esta droga.
El deseo de
drogarse potencia al extremo de descuidar las necesidades
básicas de supervivencia, NADA IMPORTA MAS QUE LA COCAÍNA,
excluyendo del ÁREA AFECTIVA a hijos, familia, amigos, trabajo
y en ocasiones hasta su propia vida.
La adicción a la
cocaína es desde el punto de vista de la clínica en un
Centro de Desintoxicación un hecho
secundario a problemas psicosociales subyacentes, aunque una vez
desencadenado el proceso adictivo a nivel cerebral la adicción
puede considerarse primaria debiendo tener claro el abordaje
farmacológico y psicoterapéutico ya que la cocaína estimula las
neuronas y segrega grandes cantidades de dopamina. A corto plazo
este aumento de dopamina produce euforia ya que el
neurotransmisor dopaminérgico controla las sensaciones de placer
y bienestar. Sin embargo, a medio y largo plazo produce
suficientes alteraciones como para provocar intensos cuadros
depresivos y numerosas alteraciones del estado de ánimo.
He oído hablar que en los Centros de desintoxicación se trata la
“Patología Dual”. ¿Qué es eso?
La adicción a la
cocaína puede coexistir con enfermedades psiquiátricas de base,
no derivadas del consumo de drogas. Es decir, existe una
patología previa al consumo de drogas. En estos casos se hace
imprescindible el buen diagnostico y el tratamiento de esta
patología ya que de lo contrario se aumenta el potencial de
recaída del adicto.
En muchos
pacientes la cocaína opera como un verdadero "FÁRMACO DE
COMPENSACIÓN" para estos trastornos psíquicos previos al
consumo. “Fármaco”, eso sí como todos sabemos, cargado de
efectos secundarios y de suma problemática personal, familiar y
social. La frágil autoestima y baja tolerancia a la frustración
también actúa como “potenciador” de la adicción.
Alteraciones, todas ellas que deben tratarse de una manera
integral en un Centro de Desintoxicación.
¿El adicto se cura
para siempre?
Debemos considera
al proceso adictivo como una enfermedad crónica si bien se hace progresivamente más compleja en caso de
no ser tratada.
No podemos hablar
de “curación” pero si podemos afirmar que sus síntomas pueden eliminarse mediante
una abstinencia total a toda sustancia psicoactiva.
Es evidente que
aunque considerada una enfermedad mucha gente parece seguir
siendo reticente frente al dicho concepto y continúa
refiriéndose al adicto como persona "inescrupulosa, débil, de
alto riesgo para la sociedad". Sin embargo desde la
psicoterapia realizada en un Centro de Desintoxicación, tratar la adicción como una enfermedad ayuda la
paciente y a su familia, ya que desde esta perspectiva no se ha
de infravalorar el dolor y el sufrimiento que caracteriza la
vida del adicto y su entorno.
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Desintoxicación del Instituto Neurosalus
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