• CENTRO DE DESINTOXICACION

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    ¿Qué se hace en un Centro de Desintoxicación?

    Un primer paso en algunos adictos requiere internación en Centro de Desintoxicación debido al elevado y persistente consumo.

    Por ejemplo, en el caso de la cocaína, heroína o alcohol: el proceso de abandonar la droga en un Centro de Desintoxicación permite al paciente a partir de la intervención farmacológica recuperar áreas cerebrales que pudieron alterarse por el consumo de drogas.

    Dicho abandono de drogas en un centro de desintoxicación no tiene que ser mediante el internamiento hospitalario. En muchos casos, especialmente si existe buen apoyo familiar, se puede realizar de manera ambulatoria eliminando el síndrome de abstinencia así como recuperar los procesos de cognición.

    Intervenciones preventivas en los Centros de Desintoxicación.

    Tanto cuando se trata del consumo de sustancias como si hablamos de actuaciones, la salud, la autoestima, el medio afectivo y el desempeño laboral resultan seriamente comprometidos por lo que resulta fundamental acudir a un CENTRO DE DESINTOXICACIÓN autorizado. Si algo caracteriza a la conducta adictiva, por encima de cualquier otra consideración es la pérdida de control.

    Si nos interesamos concretamente por el consumo abusivo de sustancias psicoactivas como la cocaína, alcohol o heroína, descubriremos que en la mayor parte de las definiciones, la adicción queda definida por: fuerte deseo de consumir o sensación de ser empujado a ello -especialmente cuando no se tiene la oportunidad de hacerlo, capacidad deteriorada para controlar la conducta (“cada vez me cuesta más”), malestar físico y deterioro del estado de ánimo cuando esta no se puede llevar a cabo y persistencia en ella a pesar de las consecuencias (“…entonces perdí el trabajo pero seguí bebiendo como antes”).

    Conductas a controlar por parte de un Centro de desintoxicación.

    Precisamente una de las finalidades de los Centros de Desintoxicación es la de limitar la necesidad de cantidades marcadamente crecientes de la sustancia adictiva (“empecé con una raya los sábados”) al tiempo que el efecto de las mismas disminuye (“pero tuve que pasar a tres porque ya no me provocaba los mismos efectos”). El intento penoso e infructuoso de abandono (“lo he intentado varias veces sin éxito”), el aumento del tiempo dedicado a la consecución de la sustancia (“me pasé toda la noche solo, buscando al pastillero”) y el consumo compulsivo de la misma en detrimento de otras actividades emocionales, sociales o recreativas (“lo que quiero es fumar aunque tenga que dejarlos en el cine”), terminan de perfilar el cuadro adictivo. Aquellos límites personales que nunca creyeron poder atravesarse, se vulneran (“y terminé robando la cartera a mi compañero de trabajo para poder pagármelo”). Y sin poder parar. Ni a pesar conocer de los síntomas físicos ni a pesar de síntomas los psíquicos.

    -”La crisis de ansiedad aguda por ingesta de cannabis es quizá uno de los efectos indeseables más común. Los signos y síntomas generalmente son exageraciones de los efectos descritos para esta, droga; la ansiedad se dirige a veces hacia el sentimiento de «volverse loco».

    -“La experimentación de trastornos de pánico tras la ingesta de “éxtasis”, así como tiempo después del consumo, es una de las complicaciones psiquiátricas descritas con más frecuencia”.

    -La cocaína puede provocar serias dependencias psicológicas, con depresión, ansiedad y paranoia. Provoca inapetencia, trastornos del sueño y puede potenciar enfermedades nerviosas, hiperexcitabilidad…

    Objetivos terapéuticos de un Centro de Desintoxicación.

    La costumbre, la renuncia al alivio inmediato proporcionado por la droga, la tarea de reparación vital y personal que aparece por delante o el miedo al fracaso, dificultan el reconocimiento del problema, posponen el abandono y explican buena parte de las recaídas. Por otra parte, el deseo o la necesidad de liberarse al cabo de muchos años de consumo de drogas encara a la persona con un grave problema de identidad, que cuesta expresar y al que difícilmente podrá enfrentarse solo: ¿Quién y cómo ser a partir de ahora? Para esto sirve también una terapia. Tengamos presente que el éxito, el abandono de la droga: cocaína, heroína o alcohol, supone renunciar al “comodín” del que uno empezó a servirse tiempo atrás para hacer frente a situaciones que a menudo le desbordaban.

    Ante este panorama, el tratamiento psicológico de las adicciones en un Centro de Desintoxicación constituye una de las herramientas útiles con las que podemos contar a la hora de enfrentarnos con la realidad en tres etapas:

    1- Abandonando el estado de negación, reconocemos ante nosotros mismos las consecuencias del consumo de drogas.

    2- Admitimos lo mucho que nos pesan y…

    3- Decidimos poner fin al consumo esclavizante de la droga.

    La desintoxicación, la deshabituación psicológica y el entrenamiento en prevención de recaídas, seguirán al reconocimiento del problema. Las distintas fases de intervención conductual realizadas en un Centro de Desintoxicación cuentan con tiempos concretos, objetivos claros, procedimientos técnicos pautados para la motivación al cambio y la prevención de recaídas. Sin embargo, la reconstrucción de los cimientos personales sobre los que todo esto pueda sostenerse; el descubrimiento de la responsabilidad felizmente asumida, del proyecto personal y de la independencia moral, se llevarán a cabo desde abordajes terapéuticos diversos de duración variable.

    ¿Sirve, realmente, acudir a un Centro de Desintoxicación?

    Estadísticas recientes indican que en el abandono de las drogas como la cocaína, heroína o alcohol, los toxicómanos que acuden a un programa de tratamiento mejoran su pronóstico frente a los que no acuden a ninguno y que aquellos que acuden a un Centro de Desintoxicación con una oferta múltiple de recursos mejoran su pronóstico frente a los que acuden a un programa de tratamiento con una única oferta terapéutica.

    La descripción de la adicción y la presentación esquemática de los tratamientos no ha variado muchos en los últimos años. Sin embargo, los hábitos de consumo, el uso que se hace de las viejas y nuevas sustancias y la reducción de la percepción de riesgo asociada al consumo de drogas como la cocaína, heroína y alcohol por parte de los jóvenes, no es algo que podamos ignorar. En general, los tratamientos cambian adecuándose a las situaciones de cada individuo buscando ser incisivos, cortos en el tiempo y muy en relación con el contexto en que se produce el consumo de la sustancia. Ante estos temas, nos encontramos ante un nuevo ciclo. La droga parece y aparece como parte del ocio, del éxito, de una filosofía fugaz y nihilista de la existencia.

    Las modernas campañas antidroga señalan y muestran al público las consecuencias psiquiátricas del consumo de determinadas drogas, campañas basadas en la experiencia directa con el problema como las que se comparten durante las jornadas y encuentros profesionales. De hecho, debido a la experiencia profesional en nuestro Centro de Desintoxicación podemos considerar al consumo de cannabis como uno de los pocos factores de riesgo conocidos de la esquizofrenia. Sin embargo, no a todos los jóvenes parece asustarles esta posibilidad. Ni siquiera se detienen ante el primer escarmiento.

    ¿Qué drogas pueden tratarse en un Centro de Desintoxicación?

    Si entre principios de los años 80 y finales de los 90, la sustancia más demandada era la heroína y la imagen de su consumidor habitual era la de un enfermo marginal y arruinado, las formas de consumo de drogas de los nuevos tiempos nos ofrecen un panorama desconcertante y un futuro incierto. Drogas asociadas a la diversión como la cocaína y el alcohol, drogas asociadas al ocio como el éxtasis, drogas asociadas al rendimiento académico como las anfetaminas, sexual, laboral e incluso deportivo. Los padres se preguntan preocupados si deberían tomar cartas en el asunto. Los adolescentes aseguran que “hoy todo el mundo lo hace”… y que la droga “está por todas partes”. -Un estudio realizado por la FAD revela que el 43% de los padres considera inevitable que sus hijos entren en contacto con las drogas. Bajo la presión de su grupo de edad y sin las herramientas de afrontamientos adecuadas, ante las crisis propias de la edad y sin la suficiente autonomía, el que prueben será cuestión de tiempo.

    En nuestro Centro de Desintoxicación hemos advertido que la percepción de que los compañeros de los jóvenes toman más drogas de lo que realmente prueban, indujo a admitir consumo de sustancias que ni existen a un muestreo de adolescentes. Luego podemos hablar del deseo juvenil de hacer lo que creen que todos hacen, de no quedarse atrás en este terreno.

    ¿Cómo puede ayudar un Centro de Desintoxicación a una familia frente a un problema de drogas?

    Hoy día, la emancipación se retrasa. El periodo de permanencia en el domicilio de origen aumenta, por lo que las consecuencias del consumo de drogas como la cocaína y el alcohol, acaban afectando directamente a las familias. En España, la mayor parte de los consumidores de droga que son atendidos de urgencia en un Centro de Desintoxicación, vive con y de sus padres por lo que, un consumo que a menudo se esgrime como derecho individual, termina siendo costeado y soportado por los demás. La familia, principal afectada, es una parte de este contexto en el que se vive la toxicomanía y se convierte en recurso necesario para conseguir un buen desarrollo de los tratamientos.

    Los tratamientos y las campañas de prevención que basaban su efectividad en la búsqueda de modos de vida alternativos se encuentran con que no hay alternativas con las que distanciar a los jóvenes de los proveedores, de ese ambiente concreto y señalado que antes cercaba al grupo de consumo. No basta con apartar. No basta con informar.

    Más aún, tres décadas después de que la UNESCO reconociera que los medios de comunicación representan un poderoso instrumento para fomentar actitudes y transmitir conocimientos en materia de drogas los medios de comunicación se enfrentan al mismo peligro que ya advertía el organismo de la ONU en el año 1972 al decir que “una información transmitida inadecuadamente puede llegar a propagar el uso de las drogas”.

    Hay que formar a nuestros hijos ya desde pequeños, entre otras cosas “predicando con el ejemplo”. Nuevamente, saber del tema no es bastante. Actualmente se consume a pesar de conocer bien los riesgos que entraña el consumo de drogas y a pesar de poder identificarlas. Algunos estudios revelan que la mayoría de jóvenes se refieren a muchas de las sustancias que consumen como adictivas. Concretamente, afirman que son drogas el alcohol (65%), el tabaco (84%) y el cannabis (90,9%).

    En los Centros de Desintoxicación debemos considerar que tanto la formación correctiva como la preventiva, deben tener en cuenta las circunstancias temporales y ambientales del paciente pero también sus peculiaridades constantes. La tendencia a estresarse, niveles medios altos de ansiedad y búsqueda de sensaciones nuevas, suelen estar presentes. Búsqueda, a través de cualquier droga, de la curiosidad o de las que puedan resultar más placenteras, a pesar de ciertos efectos contrarios.

    Efectos no deseados de las drogas que deben ser tratados profesionalmente en un Centro de Desintoxicación.

    En algunos casos, dependiendo de la droga y de la persona (ruptura del ego, imposibilidad de concentración, despersonalización y ausencia de la realidad, risas inmotivadas típicas de la esquizofrenia, intenso autismo e incomunicación verbal, deformaciones de los objetos, estados de paranoia, alucinosis, ansiedad extrema, psicosis, exacerbar estados depresivos preexistentes que lleven a un comportamiento irracional autolesivo o suicida, agresividad, irritabilidad, actuaciones compulsivas y estereotipadas, hiperactividad, amnesia, confusión, alucinaciones, delirio, euforia , confusión…)

    La alteración del funcionamiento cerebral, modifica el estado de animo que el adicto requiere para evadir su realidad. Por ejemplo, los efectos agudos de la cocaína sobre el humor, conlleva a un estado de euforia, con sentimientos de aumento de energía, en muchos casos mayor deseo sexual transitorio e implicación en relaciones compulsivas con otras personas.

    Otros síntomas negativos suelen ser: inquietud, ansiedad, hipervigilancia, pensamientos paranoides: “noto que me vigilan, que me siguen, que mi pareja me es infiel, etc.”

    En la medida que aumenta el consumo, la tolerancia a los efectos negativos es menos lo que hace que el adicto aumente su compulsivo consumo de cocaína.

    Los posteriores efectos de rebote no le permiten al consumidor volver a su estado de ánimo previo al consumo y va intensificándose un estado de disforia más profundo asociado a un estado depresivo. Paradójicamente, escapar de esta situación implica aumentar el consumo de cocaína e iniciar la búsqueda de un nuevo estado de euforia que irremediablemente concluirá en un cuadro de incapacidad y depresión.

    El intenso estado de euforia producido por la cocaína, a medida que comienza el descenso en los niveles de sangre, también comienza a desaparecer el estado placentero y se instala una sensación desagradable de igual intensidad (“crash”).Los sedantes, tranquilizantes, el alcohol e incluso otras drogas psicoactivas, aparecen como una alternativa a los efectos desagradables cuando ya no disponen de esta.

    Personalidad del adicto a drogas.

    Si bien no han conseguido aislarse los rasgos que permitan hablar en conjunto de una “personalidad adictiva”, sí encontramos algunas características implicados en la adquisición de hábito, el mantenimiento y las recaídas. Estas “formas de ser” no suelen ser causa de consulta por sí mismas y son aceptadas como rasgos de carácter hasta que alcanzan la forma de problema a través de una adicción y de sus consecuencias. En los Centros de Desintoxicación la intervención preventiva en el adolescente cobra mayor importancia. En este sentido, padres y educadores deberían prestar atención a determinados “puntos débiles” y pensar en su desviación como un factor de riesgo (pérdidas de concentración, incapacidad para inferir y entender las consecuencias de los actos, capacidad para ignorar emocionalmente los muchos riesgos asociados al consumo de drogas, timidez, baja autoestima, impulsividad, derrotismo, frustración, tendencia a situar las causas de los problemas dentro de sí mismos o a explicarla por razones externas). La “resiliencia” –o capacidad para recuperarse, para mantener una conducta adaptativa después de sufrir un estrés intenso, violencia, una catástrofe o experiencias traumáticas, se encuentra en estudios recientes como un concepto de utilidad a la hora de explicar el consumo de una droga tan presente y accesible como la cocaína sin que aparezcan diferencias significativas en función del sexo de la población estudiada.

    Estos rasgos, los mismos que entran a formar parte de cualquier terapia de un Centro de Desintoxicación tanto en las fases de deshabituación psicológica y de seguimiento (aumento de la relajación, tratamiento para el aumento de las habilidades sociales, desarrollo de la asertividad, afrontamiento del estrés, etc.), pueden y deben ser objeto de atención preventiva durante el desarrollo.

    ¿Qué se puede hacer para evitar las recaídas y el “craving” en un Centro de desintoxicación?

    Se define como “craving” el deseo intenso de consumo de una sustancia. Este deseo se erige como responsable del consumo compulsivo del uso de la droga, de la DIFICULTAD de mantener la abstinencia y del alto nivel de recaídas.

    Los síntomas de deseo intenso y necesidad de consumo materializan el potencial adictivo de la cocaína. Las altas concentraciones de cocaína en exposiciones reiteradas en las células cerebrales generan distorsiones del pensamiento, de la percepción, del razonamiento y de las emociones lo que conlleva a perpetuar el uso compulsivo de esta droga.

    El deseo de drogarse potencia al extremo de descuidar las necesidades básicas de supervivencia, NADA IMPORTA MAS QUE LA COCAÍNA, excluyendo del ÁREA AFECTIVA a hijos, familia, amigos, trabajo y en ocasiones hasta su propia vida.

    La adicción a la cocaína es desde el punto de vista de la clínica en un Centro de Desintoxicación un hecho secundario a problemas psicosociales subyacentes, aunque una vez desencadenado el proceso adictivo a nivel cerebral la adicción puede considerarse primaria debiendo tener claro el abordaje farmacológico y psicoterapéutico ya que la cocaína estimula las neuronas y segrega grandes cantidades de dopamina. A corto plazo este aumento de dopamina produce euforia ya que el neurotransmisor dopaminérgico controla las sensaciones de placer y bienestar. Sin embargo, a medio y largo plazo produce suficientes alteraciones como para provocar intensos cuadros depresivos y numerosas alteraciones del estado de ánimo.

    He oído hablar que en los Centros de desintoxicación se trata la “Patología Dual”. ¿Qué es eso?

    La adicción a la cocaína puede coexistir con enfermedades psiquiátricas de base, no derivadas del consumo de drogas. Es decir, existe una patología previa al consumo de drogas. En estos casos se hace imprescindible el buen diagnostico y el tratamiento de esta patología ya que de lo contrario se aumenta el potencial de recaída del adicto.

    En muchos pacientes la cocaína opera como un verdadero “FÁRMACO DE COMPENSACIÓN” para estos trastornos psíquicos previos al consumo. “Fármaco”, eso sí como todos sabemos, cargado de efectos secundarios y de suma problemática personal, familiar y social. La frágil autoestima y baja tolerancia a la frustración también actúa como “potenciador” de la adicción. Alteraciones, todas ellas que deben tratarse de una manera integral en un Centro de Desintoxicación.

    ¿El adicto se cura para siempre?

    Debemos considera al proceso adictivo como una enfermedad crónica si bien se hace progresivamente más compleja en caso de no ser tratada.

    No podemos hablar de “curación” pero si podemos afirmar que sus síntomas pueden eliminarse mediante una abstinencia total a toda sustancia psicoactiva.

    Es evidente que aunque considerada una enfermedad mucha gente parece seguir siendo reticente frente al dicho concepto y continúa refiriéndose al adicto como persona “inescrupulosa, débil, de alto riesgo para la sociedad”. Sin embargo desde la psicoterapia realizada en un Centro de Desintoxicación, tratar la adicción como una enfermedad ayuda la paciente y a su familia, ya que desde esta perspectiva no se ha de infravalorar el dolor y el sufrimiento que caracteriza la vida del adicto y su entorno.